domingo, julio 29, 2007

¿Hacia un Renacimiento Intelectual Católico?


De izq. a der: Martin Mosebach y Joseph Pearce


I

Una de las interrogantes más grandes de estos últimos años fue el porqué de la desaparición de ese sector que tanto bien había dado al catolicismo, de ese grupo de gentes que habían puesto a la verdad de la Iglesia en la primera fila en el mercado de las ideas, en debate con los errores y las inquietudes del mundo contemporáneo.


Ubi sunt?


O como se preguntara don Jorge Manrique, refiriéndose a los Infantes de Aragón: ¿Qué se fizieron?


Nos referimos a los intelectuales y artistas católicos.


Durante el siglo XIX y la primera parte del XX una pléyade de excelentes representantes de lo mejor de la cultura y las artes se habían unido a la Iglesia Católica. A esa iglesia decimonónica de Pío IX y Pío X, cerrada sobre sí misma, que no dialogaba con el mundo, precipitábanse en tropel los talentos mayores del mundo. ( Mucho se habla ahora entre los "culturosos" del caso de Oscar Wilde, tomado como un fetiche político por los degenerados comúnmente conocidos como homosexuales. Pero se habla muy poco de su arrepentimiento y posterior conversión al catolicismo, religión a la que había admirado siempre, y mucho menos de la de su antiguo amigo Alfred Douglas "Bosie" años después, y la del padre de éste, el Marqués de Queensberry) Mencionemos sólo los nombres de Augustus Pugin -padre del movimiento gótico inglés en las artes plásticas en las primeras décadas del XIX, el Cardenal Newman, el norteamericano Orestes Brownson, Gerard Manley Hopkins -jesuita y poeta pre-vanguardista inglés-, Francis Thompson, Gilbert Keith Chesterton, R.H. Benson -que era hijo del arzobispo anglicano de Canterbury-, Evelyn Waugh, Graham Greene, J.R.R. Tolkien, Roy Campbell, Maurice Baring, Elizabeth Anscombe -la filósofa tomista analítica que derrotó en un debate a C.S. Lewis-, el padre Copleston -que era converso, para los que no lo sabían-, Christopher Dawson, sir Alec Guiness (el anciano de hábito en La Guerra de las Galaxias, también para los que no lo sabían) e incluso el viejo mañoso y semi-suicida de Hemingway. Eso, sólo en el mundo de habla inglesa. Entre los franceses descolló Leon Bloy, el abuelo del renacimiento filosófico católico francés. De ahí salieron Maritain, Gilson y tantos otros (y alguna manzana de gusto malograo como el sinuoso Mounier -y cierto Maritain doppelgänger). Gentes de letras, católicas de nacimiento, que en otro contexto -como el actual por ejemplo- hubieran apostatado por los oropeles falsos de la cultura mundana, vieron afirmada su fe y la comprendieron como un espacio que no restaba ni perjudicaba nada el ejercicio de las artes, sino por el contrario, lo enaltecía. Tenemos el caso del gran Claudel, de Bernanos y de Mauriac, que se dieron el lujo en cierto momento, de ser los escritores más leídos del mundo. Incluso el clero católico conservaba fama en el mundo árido de las ciencias duras: v.g.: el padre Mendel y el padre Lemaitre.


Pero en un dos por tres todo se desmoronó.


¿Pero cómo era posible eso? ¡Si en la Iglesia ahora había sitio para todos!


Mire usté, si no: para el gordito ése que se escapó de un circo itinerante en los setentas y ahora lee las moniciones, para esa señora que ahorita se está metiendo en el tabernáculo para sacar las hostias, para el nueva-olero vernáculo de gafas oscuras que imita a Aldo Guibovich en el teclado -especialmente en Recuerdos de una noche-, para las personas que se están revolcando en este instante en el suelo, para los vendedores profesionales de rifas, para los durmientes, los gritones, los que no tienen nada mejor que hacer, entre otros múltiples representantes de los rostros múltiples y plurales del pueblo de Dios.


Pero no había sitio para los intelectuales y artistas católicos. En las universidades católicas, quienes hubieran reemplazado a las generaciones anteriores fueron corrompidos por malos maestros que los llevaron a la apostasía silenciosa, a la apostasía bulliciosa o a la inanición intelectual y espiritual de la mano del progresismo, el opio de los clérigos sesenteros. Los de afuera ya no se convirtieron, porque veían a la Iglesia como algo indistinto del mundo, como un Gatopardo milenario que se esforzaba patéticamente por estar a la moda y que llamaba a las lágrimas y a la risa, y por sobre todo, porque veían a la Iglesia como una Babel confusa igualita al mundo, quizá incluso peor...



Al final, cuando las cosas se empezaron a poner un poco más ordenadas (80s y 90s), aparecieron dos sucedáneos de intelectuales católicos : el reportero publica-libros -que a fuerza de seguir a la figura mediática del Papa encontraba elevación espiritual y prestigio literario, en algunos casos con mayor fortuna que en otros- y el comentador de encíclicas -un pastor o animador pastoral que por lo duro de los tiempos había tenido que ser llamado a las líneas del frente, pero que casi siempre estaba imposibilitado para la polémica por tautológico.


Pero quien a nuestro juicio responde mejor a la pregunta por el destino de los artistas católicos, es Joseph Pearce (n. 1961), converso y literato experto en conversos literatos, en una entrevista excelente que diera a Ediciones Palabra y que el boletín de Ignatius Press presentó en su edición de noviembre del año pasado:




En nuestros días no existe -por lo menos aparentemente- el fenómeno de los intelectuales conversos en la misma cantidad y calidad que antes, ¿por qué? ¿son acaso los escritores contemporánenos demasiado "progresistas" para tomar en cuenta la "tradición"?


Pearce: Pienso que el renacimiento cultural católico empezó a desaparecer en el inicio de la confusión en la Iglesia inmediatamente después del Concilio Vaticano II. Pareció por un momento que nada era sagrado, incluso en la Iglesia. Teólogos liberales, v.g.: herejes, aparecieron como voceros cuasi-oficiales de la Iglesia; y liturgistas liberales, v.g.: bárbaros y filisteos, se pusieron a vandalizar la belleza y majestad de la Misa. En esta atmósfera la Iglesia no parecía más la sólida roca de resistencia a los males del siglo y pudo parecer que había sucumbido a ellos. La Iglesia, en este periodo, dejó de ser una inspiración para el mundo de la manera en que lo había sido en el siglo anterior. Algo se habìa perdido. Felizmente Juan Pablo II comenzó la larga y dolorosa restauración de la Iglesia y su sucesor, Benedicto XVI, está dispuesto a continuar con el buen trabajo. Esto llevará también, creo yo, a una restauración del renacimiento cultural católico. . En los 1920s y 30s la Iglesia se mantuvo como un bastión de cordura y certezas en medio de la locura del comunismo, fascimo y del capitalismo desbocado. Ahora, una Iglesia vigorizada puede servir como un bastión de cordura y certezas en medio del auge del Islam y de la caída del hedonismo. Esta Iglesia será una inspiración para una nueva generación de conversos, tanto literarios como de otra índole. ¡Dios lo quiera!



II



Parece que la profecía del profesor Pearce se está cumpliendo de manera acelerada. El 7 de junio de este año la Academia Alemana de Lengua y Literatura anunció que el premio Georg Büchner de Literatura, el más importante en esa lengua, sería adjudicado este año a Martin Mosebach (n.1951), novelista y ensayista, por combinar esplendor estilístico con una narrativa original que demuestra una conciencia de la historia pletórica de humor. Anteriores escritores laureados con el premio son Heinrich Böll, Gunter Grass, Friedrich Dürrenmatt, Elias Canetti, entre otros grandes representantes de las letras alemanas del siglo XX.


Pero lo más sorprendente de todo es que el principal escritor germánico contemporáneo, es católico, y católico tradicional. Y no sólo eso, sino que es más conocido en el mundo de habla inglesa por su libro Häresie der Formlosigkeit. Die römische Liturgie und ihr Feind (2002) traducido y editado como The Heresy of Formlessness en el otoño boreal del 2006 por Ignatius Press. Rápidamente el libro se convertió en una especie de amuleto literario de los tiempos de la Reforma de la Reforma y en un suceso editorial tradicionalista, comparable al de los viejos tiempos de Michael Davies y Romano Amerio o a los más recientes de Mons. Gamber y Uwe Lang.





¿Cuál es la tesis del autor? Según la remilgada contratapa de la edición de Ignatius (que acorde al venerable monje dom Alcuin Reid, liturgista respetado por todos, omitió los pasajes más fuertes de la edición alemana) es que la Iglesia perdió mucho y no ganó nada con la promulgación del Novus Ordo. Dom Alcuin describe así el itinerario espiritual de Mosebach: Mosebach, un laico alemán de cierto renombre literario, sostiene que (...) la forma, la encarnación de la fe católica en la liturgia del rito romano ha sido tan malamente mutilada en las recientes generaciones que perjudica la misma celebración y trasmisión de la fe. De ahí el uso del estridente término "herejía". Por supuesto que no está sólo en esta convicción. Pero es su perspectiva la que guarda interés. Es un laico educado, un hombre de letras, que se alejó de la Iglesia cuando la Misa de Paulo VI la absorbió y que regresó, gradualmente, a través del redescubrimiento de la liturgia tradicional.


No es poca cosa, lo que dice don Martin, pues son las palabras del principal escritor católico contemporáneo. Quizá la única figura comparable a Mosebach en la escena intelectual mundial en estos momentos sea la del ya entrado en años René Girard, el último intelectual católico y el último mandarín francés (porque Bernard-Henri Lévy es un charlatán universalmente reconocido y Houellebecq como opinador es más errático que nuestro Bryce). René Girard fue el factótum del famoso manifiesto Un manifeste en faveur de la messe tridentine publicado en Le Figaro el sábado 16 de diciembre del 2006 y firmado por 50 intelectuales franceses. Y también, junto con Franco Zeffirelli, hechó una mano al manifiesto análogo de los intelectuales italianos, publicado el mismo día en el rotativo italiano Il Foglio. Este Zeitgeist memorable llevó a Rorate Coeli a proclamar con furor: Traditionalists of the world, unite!


Todo esto desmiente a los "confundidos" que creen que cuando la Iglesia se "cierra" al mundo, acaba convertida en un grupo tumultuoso de sectarios enemigos de lo bello y lo bueno. Al contrario, si hubo alguna vez algún tumultuoso y sectario enemigo de lo bello y lo bueno quizá estemos hablando de Monseñor Bugnini, Kiko Argüello o de Gutiérrez-Boff-Kung.


Nada garantiza más la prosperidad intelectual de los literatos y el enriquecimiento artístico del mundo que una Iglesia que es fiel a sus tesoros, sin abandonarlos por la sal sosa de afuera.


Señores: ¡Recién empieza la Primavera!



III





Cómo no hablar de Tolkien en este artículo dedicado al renacimiento intelectual católico. El novelista del gran poema católico que es, según Ken Craven, El Señor de los Anillos. Por católico -dice Craven-, no me refiero a la manera como usan el término los teólogos modernos, como una suerte de teología horizontal "we are the world" en que todas las verdades culturales acaban en un estofado inútil y sin sabor. J.R.R. Tolkien era un católico que tenía el catolicismo tradicional en sus huesos: el catolicismo de altares, fiestas, ayunos, sufrimientos heroicos, rituales, santos, milagros, doctrinas, misterios... La Trinidad y la Misa eran tan familiares a él como su jardín o su amado Beowulf; no, más, porque esas cosas católicas, como él las veía, eran partes del único mito verdadero, expresado en los Credos Apostólico y Niceno. Los católicos verdaderos (y muchos otros cristianos) consideran esa historia como la fundación de sus almas. Tolkien la respiraba. Asistía frecuentemente a Misa y rara vez recibía la Eucaristía sin previa confesión. Pero era un católico inglés, y como Evelyn Waugh, comprendió pronto en su vida que ser católico en Inglaterra era peor que ser judío, despreciado y mirado con recelo. Sospechaba que uno de sus mejores amigos, C.S. Lewis, era un anticatólico encubierto, sospecha razonable basada en el vergonzoso trato que Lewis dio al poeta sudafricano Roy Campbell. Y le escribió a su hijo: "El odio a nuestra Iglesia es después de todo el único fundamento real de la Iglesia de Inglaterra". Como católico inglés, sabía que miraba el mundo en una manera secreta, fundamentalmente diferente, y se retiró hacia la creación de un mito -un mito inmenso que por la misma circunstancia de sus orígenes, no podría nunca dejar de evocar el mito católico.

Tolkien -considerado por una experta como un católico tridentino (sic)- fue testigo durante los últimos años de su vida del desmantelamiento de la liturgia y del clímax de la crisis de la Iglesia. Dio conferencias en la Latin Mass Society y en otras organizaciones laicas tradicionales. Merced al indulto Agatha Christie ,implorado por el cardenal Heenan a Paulo VI, pudo asistir durante los tres últimos años de su vida a Misa. Falleció en 1973, con la misma perplejidad ante la ruina del catolicismo que sacudió ocho años antes la agonía de Evelyn Waugh, el otro gran gigante católico de las letras (cfr: Senderos Amargos) .

Recordemos siempre estos aspectos de la vida de Tolkien, claves para entender su obra, especialmente ante los que nos quieren vender una imagen de él editada y empaquetada para el consumo masivo.

18 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

Perdoneme usted que haga un comentario lateral a una excelente entrada. Kiko Arguello y su "Camino" me llenan de perplejidad. Conozco a varias personas miembros de esta organización que son para mi ejemplo (verdadero ejemplo, se lo aseguro) de fe cristiana. Por otro lado me entero de sus "happenings" litúrgicos (creo que "happening" es una definición adecuada) y no salgo de mi asombro. Oiga, ¿Qué pasa aqui?¿Alguien me lo puede explicar?.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Felicitaciones, Sacristán: de primera.
L. b-C.

Cruz y Fierro dijo...

Querido Sacristán: Este post es de antología, para conservar como un tesoro. ¡Muchas gracias!

Legolas dijo...

¡ Me uno a las felicitaciones!

benito dijo...

Que sean tres!!!

Miguel Vinuesa dijo...

¡Qué barbaridad! Hasta los elfos se convierten por el liderazgo del Sacristán. Jejeje!

El Sacristán dijo...

Estimados amigos don Ludovico, Cruz y Fierro, Legolas, Benito y Miguel:

Me honran mucho con sus elogios a este post. ¡Sus estímulos justifican todas las "oscuras noches blogguísticas"!

¡Gracias!


Estimado Embajador:

Si fueran malos o viciosos como los ultraliberales pro-gueys, sería mejor creo yo...pero muchos Kikos dan testimonios de virtud nada desdeñables, lo cual impide muchas veces la capacidad de juzgar sus desastres litúrgicos y sus "catecismos" secretos.

¡Gracias nuevamente!

El Sacristán dijo...

Estimados amigos don Ludovico, Cruz y Fierro, Legolas, Benito y Miguel:

Me honran mucho con sus elogios a este post. ¡Sus estímulos justifican todas las "oscuras noches blogguísticas"!

¡Gracias!


Estimado Embajador:

Si fueran malos o viciosos como los ultraliberales pro-gueys, sería mejor creo yo...pero muchos Kikos dan testimonios de virtud nada desdeñables, lo cual impide muchas veces la capacidad de juzgar sus desastres litúrgicos y sus "catecismos" secretos.

¡Gracias nuevamente!

+ Deus Semper Vinces + dijo...

Estimado Sacristan,
lo de los neocatecumenales es una bomba de tiempo. Sin duda puede haber gente que preserve la virtud y la buena intención de antes de ingresar en esa organización. Pero es inevitable cierta osmosis entre Lex Orandi y Lex Credendi, por lo que tarde o temprano veremos los agrios frutos de tanto irrespeto a Dios y la Fe de su Santa Iglesia.

No olvide el refrán: de buena intenciones está asfaltado el camino al infierno.

+ Deus Semper Vinces +

Santiago Palomino III dijo...

No olvidemos tampoco que grandes intelectuales laicos se manifestaron en contra de la abolición del rito latino hace 40 años , considerándola un ataque a las raices de nuestra Civilización Cristiana (la liturgia siempre ha sido el centro y la fuente del arte más sublime). Dos llamamientos distintos fueron publicados en defensa del Rito de San Pio V, en 1966 y en 1971.Copio una fuente en la que se cita algunos de los nombres que firmaron los mismos: Jorge Luís Borges (un calvinista que murió pidiendo confesión católica), Giorgio De Chirico, Elena Croce, W. H. Auden, los directores Bresson y Dreyer, Augusto Del Noce, Julien Green, Jacques Maritain , Eugenio Montale, Cristina Campo, François Mauriac, Salvatore Quasimodo, Evelyn Waugh, Maria Zambrano, Elémire Zolla, Gabriel Marcel, Salvador De Madariaga, Gianfranco Contini, Giacomo Devoto, Giovanni Macchia, Massimo Pallottino, Ettore Paratore, Giorgio Bassani, Mario Luzi, Guido Piovene, Andrés Segovia, Harold Acton, Agatha Christie, Graham Greene, y hasta el director del “Times”, William Rees-Mogg.

Kike dijo...

Esta vez deberé disentir contigo, Sacristán. Dices bien, en primer lugar, al evocar y resaltar a las luminarias católicas que mencionas. Pero ¿ir en detrimento del panorama actual? No lo considero justo.

Y no lo considero justo por una razón concreta: el mundo es ahora distinto. Teólogos necesitaremos siempre. Eso sin dudas. Antes había teologazos. ¿Y ahora? ¿Dirás que no? ¿No será que se hace teología de otra manera? ¿Qué hay de aquella hornada de estadounidenses que están "haciendo su tarea" (disculparán el escupitajo lingüístico puesto ahí a propósito)? ¿Qué hay de Scott Hahn, Tim Staples, James Akin y tantos otros? Por cierto, todos ellos son conversos. Ehh... ¿nos querrá decir algo el Espíritu Santo?

Por otro lado, si bien es cierto que los teólogos siempre serán necesarios, ¿no será que el mundo actual reclama la presencia de otras personas también que sepan ser luminarias? Los comunicadores, por ejemplo, son requeridos. Y comunicadores de calidad. Por eso me parece injusta la mención a Messori.

Salud.

El Sacristán dijo...

Buen Kike:

Creo que no has leído bien mi articulillo. No me refería a los teólogos, específicamente, me refería a los conversos literarios, a los conversos artistas, a los intelectuales/artistas católicos, en general.

Teólogos siempre va a haber. Buenos, incluso. Pero nada simboliza mejor la crisis en la Iglesia que la abundancia de "teólogos" y "teólogas". Hasta en el seminario más oscuro uno se encuentra con alguna señora de facha extraña que enseña bultmannismo kindergarteniano bajo el rótulo de Teóloga.

Antes había grandes -o no tan grandes- teólogos. Relativamente pocos. Y el resto se nombraba humildemente como maestro de teología, escritor o apologeta. Pero en estos horribles cuarenta años teólogos hubo hasta debajo de las piedras. Chequea Los Teólogos de Borges para darte cuenta que la abundancia de gente que quería hacer escuela siempre ha sido síntoma de que algo andaba mal.

Pero siempre va a haber teólogos como digo. Pero, ¿dónde están los poetas católicos? ¿los artistas? ¿los intelectuales? ¿los grandes novelistas y narradores católicos?

Creo que la mejor respuesta a esa pregunta la da el Profesor Pearce, en la cita que hago de él. El Profesor no es para nada un "lefebvriano", ni nada por el estilo...

Está en mi artículo. Te aconsejo que lo leas de nuevo.

Sobre los "estadounidenses que están haciendo su tarea", pues te diré que la hacen solos y muy bien. A pesar de los múltiples esfuerzos de nosotros los católicos (particularmente los jerarcas norteamericanos), los tres caballeros mencionados por tí se convirtieron solitos. Nadie los llamó. Ellos, desde la soledad de sus bibliotecas y su libre examen, llegaron a la verdad. ¡Gracias a la Gracia, principalmente! Pero no hubo ni Monseñor Mandrake ni el Superapóstol 007 que los lleve al redil. Es más, en el caso por ejemplo de Marcus Grody, se llegó a encontrar con más de un cura católico que le trataba de convencer de que la conversión era innecesaria.

Ellos solitos se acercaron a la Iglesia en Ruinas -que ya empezaba a parecer un poco más ordenada-. Y ese furor predicador de los evangélicos lo llevaron a la defensa de la fe. Porque los craddle catholics estaban ocupados en otra cosa. Quizá comprando loción de lavanda, por ejemplo...

De esos nombres que mencionas SOLO Scott Hahn es propiamente un teólogo. Los otros son escritores de apologética, vinculados a esa gran obra laica de Karl Keating: Catholic Answers.

¿Cómo nació?

¿Algún Monseñor le pidió eso? ¿Algún sacerdote? ¿Alguna Band-of-Brothers de alegres acólitos?

No, Karl observaba como los fundamentalistas protestantes dejaban sus propagandas y mentiras en las lunas de los carros de los católicos que parqueaban para ir a misa. Y nadie hacía nada. Nadie. Y la gente se iba en mancha. Y nadie hacía nada. Era el año 79, más o menos las mismas fechas en que Juan Pablo II era "cuadrado" por la presidenta de la Confederación de Religiosas Católicas de Estados Unidos, en la visita pastoral de Su Santidad a ese país, que le exigía sacerdocio femenino, etcétera..-

Y empezó a publicar sus escritos en The Wanderer, el periódico católico semi-tradicionalista de los hermanos Matt.

"Ehh ¿nos querrá decir algo el Espíritu Santo?"

Por supuesto: que estamos fregados adentro y que tiene que importar gente de afuera para que nos defienda. Porque ninguno de los tres ni nadie de esa ornada es "comentador de encíclicas" o tautológico. Sino que volvieron a las viejas y despreciadas fuentes y tácticas de la vieja y despreciada apologética, rama que no es cultivada por NADIE, por NADIE en nuestro país. Porque es mucho más bonito ser "comentador de encíclicas" y tautológico.


Y, temiendo ser reiterativo me pregunto: ¿Dónde están los artistas católicos?

"Por otro lado, si bien es cierto que los teólogos siempre serán necesarios, ¿no será que el mundo actual reclama la presencia de otras personas también que sepan ser luminarias? Los comunicadores, por ejemplo, son requeridos. Y comunicadores de calidad. Por eso me parece injusta la mención a Messori"

¡Don Kike! Te imploro que leas mis textos antes de comentarlos... Por supuesto que es necesaria la presencia de otras personas que sean luminarias no teológicas. Es más, con el Aquinate basta. No quiero teólogos, mi estimado, no.
¡lee mi texto!

Sobre lo de los "comunicadores" te diré lo que me dijo cierto escritor católico chileno, director de una revista muy importante, hombre sincero en lo coloquial, "político" en lo escrito... Hablándome del éxito del suplemento ochentero del Mercurio me dijo: "Ese Diario lo arreglamos porque no pusimos en el directorio a ningún "periodista de carrera", si se puede hablar de eso. Sólo a gente con buen sentido, con cultura humanística y buena línea". Este señor, que fue el principal "periodista" de Chile era doctor en Filosofía.

No sé lo que es un "comunicador"
Quizá algo parecido a un intercomunicador, una suerte de bocina o megáfono. No sé... tú dirás.

No creo haber agraviado a Messori, diciendo que era un reportero. Es un reportero y escritor de temas católicos. Con los años, a medida que se ha ido volviendo autoconfesamente ermitaño, ha ido afilando la pluma y acercándose a un nivel mejor. No lo he agraviado.

Es más, estoy preparando un post titulado "La Pasión de Messori", o algo por el estilo, que tratará sobre el itinerario espiritual y la figura de este escritor ciertamente admirable, excepcional y complejo.

Espero haber absuelto tus dudas, en el caso de que hayas tenido alguna.

Y, don Kike, no te preocupes. Reanudaremos nuestro intercambio epistolar apenas tenga algo de tiempo.

¡Adieu!

Anónimo dijo...

Me uno a las felicitaciones por tan excelente entrada. Muchas gracias al Sacristán por sus desvelos interneteros y las arideces de su trabajo.

JAVIER (lamento no estar registrado, espero que eso no suponga ningún problema)

El Sacristán dijo...

¡Muchas gracias don Javier!

Anónimo dijo...

Estimado Sacristan:

Su Blog Conservador es muy interesante y lo felicito por su dedicación y esfuerzo.
Ahora bien, de vez en cuando le escribo cuando veo cosas que me son incomprensibles. Este es el caso de su apologia del espiritualista Tolkin. ese hombre en practicaba la cabala y seguia a los dictados de la Teosofia. Por eso no hay ninguna manifestación del Dios uno y trino en su obra.
Lo que el ha escrito solo una farsa conservadora que ha creado un remedo tradicionalista para engañar y confundir a las buenas almas en un esoterismo héretico.
Si catolicismo debe haber sido de fachada porque la obra de un catolico es perseguiada por el mundo porque proclama la supremacia de N.S J.C. Esto no pasa con Tolkin a quien el mundo vitorea. porque? por que es un catolicismo encriptado o porque es una heregia manifiesta.

Lamento no poder apoyarllo en esta alabanza a ese chaman literario pero un verdadero intelectual catolico es un labarum en el mundo no un fantaseador de historias paganas.

Anónimo dijo...

Estimado Sacristan:

Su Blog Conservador es muy interesante y lo felicito por su dedicación y esfuerzo.
Ahora bien, de vez en cuando le escribo cuando veo cosas que me son incomprensibles. Este es el caso de su apologia del espiritualista Tolkin. ese hombre en practicaba la cabala y seguia a los dictados de la Teosofia. Por eso no hay ninguna manifestación del Dios uno y trino en su obra.
Lo que el ha escrito solo una farsa conservadora que ha creado un remedo tradicionalista para engañar y confundir a las buenas almas en un esoterismo héretico.
Si catolicismo debe haber sido de fachada porque la obra de un catolico es perseguiada por el mundo porque proclama la supremacia de N.S J.C. Esto no pasa con Tolkin a quien el mundo vitorea. porque? por que es un catolicismo encriptado o porque es una heregia manifiesta.

Lamento no poder apoyarllo en esta alabanza a ese chaman literario pero un verdadero intelectual catolico es un labarum en el mundo no un fantaseador de historias paganas.

El Sacristán dijo...

Bueno, estimado amigo, bastante sugerente su interpretación de Tolkien. Entre tanto elfo, anillo y cosas medio extrañas puede parecer que vuestra interpretación tenga por lo menos algún asidero.

Viera Ud. que a diferencia de muchos de mis contemporáneos no son un tolkeniaco fanático (y conozco muy superficialmente su obra). Al Dr. Craven lo conozco un poco más y la mención a Tolkien iba por el lado de ser éste un escritor católico confeso y practicante, cosa absolutamente demostrable.

Sin embargo en el campo de las letras el mundo puede alabar a un católico, porque los hay buenos, y no por eso convertirlos en apóstatas ni en herejes. Vea Ud. a Chesterton, por ejemplo. Universalmente celebrado y nadie dirá que por eso es menos católico ni hereje, ni contrabandista de contenidos dudosos.

En todo caso le aconsejo que profundice en el tema y redacte una investigación demostrando las supuestas manifestaciones gnósticas y discutibles en "El Señor de los Anillos" y obras similares.

Consulte con el Dr. Orlando Fedeli de Monfort.org.br, quien es experto en este tema de la gnosis, quizá el pueda esclarecer más el asunto.

¡In Christo!

El Sacristán

Carlos Andrés dijo...

Maravillosa entrada don Sacri, de acuerdo en casi todo porque ciertamente la misa posconciliar trajo muchos beneficios a la Iglesia (y con ello no me refiero a "conseguir adeptos")
Cierto que un intelectual no necesita una Iglesia moderna, ya Chesterton aludía a ello con aquello de la "ortodoxia", por el contrario requiere la fuerza de la tradición a la que nada de lo humano le es ajeno para desplegar su genio creativo y así poder no solo evangelizar sino mostrar el brillo de la riqueza que hay en nuestra fe católica.