"Una sociedad democrática que cree en la libertad no debe poner limitaciones para las ideas, ni siquiera para las más absurdas y aberrantes. Y debe autorizar que en su seno los historiadores se equivoquen o desbarren sosteniendo por ejemplo que la tierra es cuadrada o que la Iglesia Católica nunca quemó a las brujas o no hubo guerras napoleónicas."
¡Señores! El Estupidario saca la alfombra roja y este Sacristán se viste con un frac casi casi de Estocolmo. Casi casi, porque se trata de Vargas Llosa, el más insigne habitante y conocedor de la sala de espera de la Academia Sueca. Allí, don Mario borronea sus artículos y compone sus prosas mientras espera que suene la campana para él. Pero cada año lo ponen más lejos de la gloria y lo acercan más a la puerta donde sacan la basura. Basura sueca: pescados desabridos del Báltico y revistas de calatas.
No se trata de su mayor estupidez (que tiene peores) sino de la más reciente.
Aunque, sea dicho en su defensa, es un chico del boom y como tal, carece de una formación humanística que hubiera servido para despejar sus más gruesos y antihistóricos prejuicios anticatólicos. Para muestra un botón: cuenta Plinio Apuleyo Mendoza, que en su juventud mientras oía con García Márquez El Príncipe Igor de Borodin en el mismísimo Teatro Bolshoi, éste dormía como un justo hasta las Danzas Polovtsianas, momento en que se despertó exaltado, gritando: ¿Ya empezó el bolero? Y no era broma, sólo un extraño en el paraíso de la Cultura, creyendo que algún ruso loco había hecho un cover de la inolvidable Stranger in Paradise. Más que eso, sólo confundir Moliendo Café con las Variaciones Goldberg. Pero Gabo es buena gente, pues rara vez sale de sus temas favoritos: las alfombras mágicas, las mulatas sudorosas, la bondad natural de Castro y las guayaberas. En cambio nuestro compatriota gusta de ser todólogo, Oráculo Universal, Opinador y Mandarín supremo del Perú, Madrid y barrios adyacentes. Y ahí don Mario sale escopeta en ristre, con la puntería de un tuerto en un país de tiradores ciegos. Reinventa el mundo con su pluma en su prosa supuestamente no ficticia -sus "falsas verdades"-, un mundo de caricatura, de monigotes y pirámides hechas con tiza, donde las bondades del liberalismo económico y del anticlericalismo radical de mano enguantada servirán para que el individuo se yerga hacia la cima del "desarrollo", donde las "mentiras verdaderas" -es decir las novelas de Vargas Llosa- lo entretendrán y convertirán en un fiel consumidor del Grupo PRISA.
II
Ahora don Mario nos regala una muestra de su secular ignorancia, para él quienquiera que sostenga que la Iglesia Católica nunca quemó a las brujas es un retardado mental comparable al imaginativo que sostiene la cuadradez de la Tierra.
Pero para tristeza de don Mario debemos recordarle que la brujería era un
delito civil, que las primeras cazas de brujas se dieron por presión de las masas populares a las cortes civiles en Suiza y Croacia, que las famosas persecuciones
contra las brujas se realizaron a partir del 1450 (no en la
tenebrosa edad media como sostienen las
hordas de babosos que periódicamente usan este tema para atacar al catolicismo) y
que la mayor parte de víctimas se dieron en los siglos XVI y XVII, en países asolados por la Reforma Protestante, notoriamente
Alemania. Ignora el Escribidor, que el
Malleus Maleficarum el cacareado manual antibrujas,
fue condenado por la Iglesia en el año 1490, y puesto en el Índice de Libros Prohibidos a partir de su primera edición en 1557 y en las posteriores. Y que las peores persecuciones -que fueron las del siglo XVII en Alemania e Inglaterra (que previamente ya se habían deshecho de la Iglesia Católica)- se dieron en periodos de guerras civiles donde no existía autoridad alguna capaz de mantener el orden. Obviamente Varguitas no ha oído hablar del
padre jesuita Friedrich von Spee, el factótum del fin de las cazas de brujas, pues combatió esas farsas y el uso de la tortura en general, en el tiempo en que las papas quemaban y
los muy liberales y muy renacentistas de aquellos años
hacían chifa a cualquier hijo de vecino por quítame esta paja. Y que la última persona en ser
condenada por brujería en Occidente, fue
Helen Duncan en
1944, en la
liberalísima, protestante y moderna Inglaterra.
Qué fácil es ser liberal trescientos años después, ¿verdad? Don Mario es experto en esas cosas.
Le hubiera bastado revisar los conocidos
Anales de la Inquisición de Lima editados
y comentados por
Ricardo Palma -para nada un clerical-, donde se pueden ver las simbólicas y benignas penas a las que eran condenadas las hechiceras. Cosa que admite hasta cierta voluminosa feminista de la Tele, que pretendía encontrar en ese libro, "
testimonios de la horrorosa opresión de la mujer en la colonia".Sería faltar menos a la verdad decir que Vargas Llosa fue el responsable de
la masacre de Ucchuraccay
III
Sí sabemos quien puede haber quemado brujas.
Tenemos indicios razonables para saber que respondía al nombre de Mario Vargas Llosa.
¡Tantas cosas raras que hizo en el Colegio Militar que quizá carbonizar a una hechicera en el patio del colegio hubiera sido una falta menor! ¡Hasta elegante, si lo comparamos con frecuentar a la mascota de la promoción o hacer cochinadas colectivas en el mar de Miraflores! (Vid. La Ciudad y los Perros y El Pez en el Agua).
Lo cierto es que tenemos una duda. No sabemos si don Mario es un traidor o un huachafo. Traidor porque siempre nos sorprendió que quien fuera el joven director colegiado del semanario Democracia. Por una Acción Demócrata Cristiana en 1955, miembro fundador de la DC peruana y beneficiado por el apoyo entusiasta y sacrificado de los católicos durante la campaña de 1990 (el mismo MVLl recuerda con sorna en sus memorias a las monjas de clausura de Santa Catalina diciéndole: ¡Rezamos por usted!) se haya convertido en los últimos años en una máquina de esparcir odio mentecato contra el catolicismo y los niños no nacidos, principalmente. Odio disfrazado de asepsia liberal y demócrata. Nunca, ni en sus años de castrista furibundo destiló tanta hostilidad contra la Iglesia ni defendió el "derecho" a matar a inocentes. Mucho menos en sus años liberales -los 80- donde hasta se permitió guiños pro-vida. ¿Qué pasó entonces? Quizá en su exilio europeo de los 90 quiso dárselas de huachafo y superado avant garde, absorbiendo la ideología de moda europea, claro que de manera ciertamente burda.
¡Qué será! Pero lo cierto es que don Mario quizá tenga motivos más profundos para combatir a la naturaleza:
Entrevista a Mario Vargas Llosa por Ignacio Escribano ( c. 2000) :
En una foto que sacó su hija se observan decenas de hipopótamos a ambos lados de su escritorio, ¿qué le atrae de un animal tan feo ?
-Es agradable, muy tierno el hipopótamo. Sí, es feo, tosco, da la impresión de la brutalidad, pero en realidad es muy delicado. Me emociona esa contradicción. Además, practica el sexo con gran convicción. La vida sexual de los hipopótamos, aunque esto parezca (las carcajadas que brotan entrecortan sus palabras) un juego cortazariano , requiere elaboración, es una vida muy refinada. Si algún animal practica el erotismo, este es, sin dudas, el hipopótamo, que goza haciendo el amor.
(...)
- Volviendo a sus amigos, los hipopótamos: dónde lo hacen, ¿en la tierra o en el agua?
-En ambas partes. En ese sentido no tienen prejuicios. Son realmente flexibles. Desde que escribí la obra de teatro “Kathie y el hipopótamo” he recibido cientos de ellos, y eso fue creando en mí una especie de pasión por el animal. Hoy tengo una gran colección.
¿No será la imagen de un mandón grandote, autoritario, lo que más le atrae?
-No me da esa impresión. Hace un año estuve en el África y allí me dijeron: “¡Nooo!, pueden ser muy crueles los hipopótamos”. Yo tenía otra idea. Y prefiero quedarme con esa idea equivocada.
-¿Se enteró que acaba de nacer un pequeño ejemplar en el zoológico porteño?
- Desde luego, y he decidido hacerle una visita.
A confesión de parte, relevo de pruebas.
Don Mario se emociona con la vida sexual de los hipopótamos. Se entrecortan sus palabras cuando recuerda sus refinamientos, su falta de prejuicios, la gran convicción con la que practica el sexo, en fin, su flexibilidad. Y decidió hacer una visita al joven hipopótamo del zoológico de Buenos Aires.
Caray, Don Mario, no me había dado cuenta de que su caso era tan grave.
Preferible hubiera quemado brujas o algo por el estilo.
Pero no se angustie, que para casos como el suyo se ha creado Holanda. Eso sí, tenga siempre en cuenta que los hipopótamos pueden ser muy crueles.