sábado, noviembre 01, 2008

En Defensa del Ocio


Don Mischa Elman en ociosa contemplación de Dvorak y Gossec


Las cosas andan mal en el Mundo.

Tan mal que tenemos que defender el Ocio (no porque sea indigno, sino porque la gente lo ignora y combate).

Hase llenado la tierra de Objetos.

De Objetos de Colores e Incoloros. Visibles e invisibles. Vivos y Muertos. Algunos fueron Humanos antes.

Y gustan estos Objetos te mantenerse ocupados en mil y una acciones. Han convertido al mundo en una gigantesca línea de ensamblaje, donde ellos -máquinas al fin y al cabo- desmontan y son desmontados, embalan y son embalados.

Y cuando se desconectan (o les cae el Apagón) no descansan ni contemplan. Caen en el vicio pecaminoso de la Pereza que han sistematizado y se postran, sin hacer el mal que quieren y no haciendo el bien (que no quieren, tampoco).

Ya lo dijo con suficiencia y autoridad don Joseph Pieper: “Hablar hoy de ocio es ponerse ya a la defensiva. Es levantarse en armas contra un adversario que de entrada parece el más fuerte.”

La razón de esta hostilidad de la Modernidad contra el ocio se basa en la supervaloración del trabajo que sería llevada al extremo por el tirano demencial Hitler, para quien “toda actividad tiene sentido, aun el crimen; toda pasividad, al contrario, es insensata”.

Todos los doctores antiguos han insistido en la superioridad del Ocio (contemplación, cultivo de las artes liberales) por sobre el Trabajo (artes mecánicas) La mente católica siempre ha sostenido esa verdad, basada en el hecho que el trabajo, por ser cosa corporal y terrena, fenece, mientras que la Contemplación, por estar basada en el espíritu, pervive para siempre

Cabe señalar que el ocio no sólo involucra de manera exclusiva a la vida de estudio y el cultivo de las bellas artes, puesto que, como sostiene Romano Amerio “contemplación es también el holgazanear observando, curioseando, paseando los ojos sobre un espectáculo de la naturaleza o sobre un acontecimiento humano: en suma, haciendo lo que según la frase de Pitágoras hace quien en el mercado no compra ni vende, sino solamente observa.”

Ahora, usualmente lo mejor es enemigo de lo bueno y como lo han sostenido Santos como Santo Tomás de Aquino y especialmente San Benito de Nursia, una alternación de ambos estados (contemplación y trabajo) suele ser la más conveniente al estado moral actual del hombre.

Recordemos en medio del frenesí y la corrupción de este mundo moderno, las excelencias del Ocio, verdadera aristocracia del alma.


Bibliografía Imprescindible sobre el Ocio:

-Joseph Pieper, El Ocio y la Vida Intelectual

-Romano Amerio, Iota Unum. Historia de los Cambios en la Iglesia Católica en el siglo XX

4 comentarios:

roncuaz dijo...

¡vaya a trabajar ocioso de miércoles!... jejejeje, es una broma querido sacristán, estoy totalmente de acuerdo con usted y con Pieper... sólo contemplar, no hacer, viene tan bien tantas veces que habría que trabajar por lograr esos santos espacios de ocio... un saludo y mis oraciones

El Sacristán dijo...

Buen Ronco, no es un mal signo que alguien ligado a la San Pablo me exhorte a trabajar, jajaja...Lástima que sea una broma...

Y es cierto, don Ronco, en medio de todo es bueno volver a la dilecta contemplatio del Mundo.

Anónimo dijo...

Concordo con usted -el sacristan- hablo desde Brasil he aqui en una empresa que trabajo las cosas van mal.. a punto de trabajar desde lunes hata domingo

Ad Majorem Dei Gloriam!

El Sacristán dijo...

El trabajo dominical es una de las más grandes bofetadas del Diablo a la gente decente, estimado amigo brasileño.

Recemos para que cuando sea Restaurado el Reino de Nuestro Señor, seamos dignos de descansar ante su Rostro.