viernes, julio 31, 2009

Mis (nuevos) dos centavos sobre el lío de la PUCP 1

De izq. a der. : El Rector Marcial Rubio, Cardenal Juan Luis Cipriani,
el Mariscal Petáin, el Monstruo de IDAT y don José de la Riva Agüero


1. Una Sorpresa Interesante:

(Para una introducción al tema, aconsejo revisar mis primeros "dos centavos", hace ya larguísimos dos años)

Mientras el lío judicial entre el Arzobispado de Lima (mejor dicho, entre la Junta de Administración de la Herencia del Doctor don José de la Riva Agüero, Marqués de Montealegre de Aulestia) y la PUCP parecía irse resolviendo en favor "del lado de Monseñor", un Fantasma recorría el Fundo Pando.

Y no era don Javier Diez Canseco, ni ningún otro revenant setentero.

Era el fantasma del "Redescubrimiento de la Identidad Católica". ¡Tañan las campanas, señores, táñanlas! (Y si hay algún cordero apetitoso, que se le degüelle). Conversatorios concurridísimos sobre Caritas in Veritate, seguidillas de gestos piadosos, declaraciones a todos los puntos cardinales sobre lo "amigos que somos de la Iglesia (con excepción del tenebroso Cardenal)" e incluso menciones ¡¡¡¡a la Ex Corde Ecclesiae!!!!

Para los que seguimos el lío cuando recién empezaba (y los señores PUCP quizá estaban más confiados) y estábamos habituados a oír argumentos como los del Dr. Avedaño (¿Y quién define lo que es una universidad católica?) y arengas con sordina a la "sociedad civil" y demás mastines progre-pornógrafos (v.g.: "Rafo" León y "Coqui" Bruce) para que se "manifiesten" en favor de la "autonomía" de la universidad, esta recurrencia a ademanes y argumentos "en católico" no puede más que ser sorpresiva y (algo) grata.

Porque todo hace indicar que los señores de la PUCP están en capilla.

Literalmente.

Ahora su argumento es que son Santa Teresita de Lisieux pero que no pueden adecuarse a la Ex Corde Ecclesiae porque según le dijo a no sé quién en no sé dónde un portapliegos del Vaticano, el documento pontificio "estará en revisión" en algún tiempo indeterminado del Futuro. O sea :"no tendríamos -ejem- ningún problema con la Ex Corde -aunque en verdad es un documento (ejem) poco "adecuado" a nuestra realidad-, pero Portapliegus dixit (o Portapliegus locutus, causa finita)"

Conclusión: Una Charada grandaza.


Casi una Galleta Óreo del tamaño del Himalaya.


Pero no hay porqué estar "prejuiciado" con respecto a las Charadas. Si sir Alec Guiness se convirtió a fuerza de interpretar papeles de cura o de católico, si el mismo socarrón y bujarrón de don Oscar Wilde acabó siendo recibido en el seno de la Santa Iglesia....

Monseñor Cipriani les "está haciendo apostolado". Muy a su manera. Y al parecer ha dado resultado. Uno de esos resultados de ciertos apostolados "a gente muy especial" que cuando los conocemos son ateos, un par de meses después, son ya católicos -o lo parecen- pero con la peregrina idea de que "siempre lo fueron", de que "siempre han pensado así".

Apoyamos a Monseñor en su labor apostólica hacia los señores de la PUCP. Porque yo pienso que el doctor Marcial Rubio no sólo es un "pata-super-buena-voz" sino que es susceptible de evolucionar hacia un catolicismo un tanto más ortodoxo.

Sugerimos a Monseñor que se lleve a don Marcial y a los "muchachos" a jugar pelota (un duelo-ordalía de basket sería ideal) y después a una Tertulia con té, galletitas, tabaco y demás frutos de la tierra de los que generosamente uno disfruta en cualquier "Centro Cultural".

Quién sabe si no hay sorpresas después de eso. Porque en el Perú, la principal religión -querámoslo o no- es la Amistad, el Compadrazgo.

2. Un Lío Peruano:

Pero en verdad, queridos lectores, y bromas aparte; esto me huele demasiado a "Lío Peruano".

Pero, ¿qué es un Lío Peruano? Podríamos definirlo como la versión jurídica y leguleya de la Merienda de Negros. Pero no lo haremos. Porque las Meriendas de Negros eran a veces un poco más comprensibles.

Por un lado, si supuestamente los Señores de la PUCP representaban el libre-pensamiento, el catolicismo más light y el vivero posmoderno más ameno para Norma Fuller y compañía, amén de otras criaturas antivida, antifamilia y anticristo, ¿los disfuerzos catolicoides y las viejas barbas setenteras en remojo buscando explícitamente "concordia" con la Iglesia no serán vistos por las abundantes e influyentes masas radicales estudiantiles y docentes como un intento de "vender su Alma Mater a Roma"?

Si eran tan "libres", ¿qué les pasó ahora?

Por otro lado, si las Autoridades de la PUCP visten de saco y se untan ceniza en la frente, entonando el Miserere, ¿se solucionará el problema? ¿O no es sólo un problema ideológico? ¿O la Junta de Administración tiene otros deseos e intenciones, más allá de la restitutio fidei?

Porque a veces pareciera que no es un lío ni jurídico, ni ideológico, ni político.

¿O será que Mamón es el verdadero Dios del Perú? ¿Y que ante su pecuniario altar donde los oficiantes se muerden y remuerden ya no caben pretextos de piedad o libertad?

3. Realidad, horrible Realidad:

Supongamos que Monseñor Cipriani -mejor dicho-, la Junta de Administración lograse imponer la voluntad de Riva Agüero y demás cosas destinadas a "reencaminar" a la PUCP -cosa que todos queremos, dicho sea de paso-, ¿qué podría pasar? ¿cuál sería el nuevo rostro de la "Pontificia"?


Probablemente acabe siendo una mezcla de IDAT con el Gobierno de Vichy.

Porque la triste verdad de las cosas es que en el Perú las universidades católicas auténticas poseen (con una excepción) un romance ya demasiado intenso con la Administración de Empresas y otras ciencias prácticas. Así, quizá podría darse el riesgo que de ser una máquina de producir ilustres oenegistas o sosias de Woody Allen y Yoko Ono en todas las ramas del saber, la PUCP pase a convertirse en una fábrica de Monstruos en Computación que llevaron en algún momento un curso de ética vagamente tomista cuyo recuerdo detestan.

¿Y eso qué tiene de malo?, podría preguntar algún engendro blondeliano.

Fuera de destruir la esencia de una Universidad (que es el cultivo de la contemplación de los Trascendentales, expresados con privilegio en las Artes Liberales) nada.

Lo peor del Gobierno de Vichy fue que no era tan malo. Es fácil despreciar a un gordo nordicista y clownesco como Quisling o incluso a un fanfarrón sacrílego como Degrelle, pero el viejo Márechal conservaba cierto honor. Y por eso lo triste era ver cómo de las cenizas de la República basura salía un Estado nuevo que rebajó su alta vocación a ser furgón de cola de la Locomotora Neopagana, persiguiendo a civiles e incluso niños indefensos y hasta a novelistas católicas. Pero más triste aún fue atestiguar cómo los bienintencionados -los poquisísimos bienintencionados- estaban en la misma combi con una multitud de excéntricos, sádicos, soplones y, lo peor de todo, de mercenarios vendidos que si el que marchaba en París hubiera sido el Ejército Rojo hubieran estado prontos a prestarse para comisarios y verdugos.

Y será triste también ver que una Causa Buena y Necesaria, acabe convertida en una Mascarada, donde los corsarios -después de besar el anillo de Monseñor-, lo puñalearán con la palabra maldita de los cínicos y los ganapanes. En el Perú ya hemos tenido bastante de sincretismos, acomodamientos e hipocresías. La presencia de la Falsa Religión del Compadrazgo y del Ídolo Mamón es ya demasiado grande, como para ergirle un Altar más después de una victoria pírrica de Monseñor, que habiendo ganado la plaza, se encuentre en medio del vencido campo enemigo, con poquísimos soldados, pero rodeado de auxiliares y felipillos, que anteayer no más blasfemaban y ahora baten hojas de palma.

Si va a ser así, mejor que se la quede "Malulo".

Tras los riesgos IDAT y Vichy se encuentra la misma ominosa razón: la absoluta ausencia de "capital humano" de nuestro lado, la absoluta soledad de la Iglesia Peruana en los medios intelectuales, artísticos y académicos.

Imaginemos que en protesta contra Monseñor, salen miríadas de catedráticos a fundar "la Universidad Libre del Perú", si Dios no empieza a sacar Intelectuales Católicos de las Piedras, no habría manera de satisfacer las cátedras de las ciencias del espíritu, porque ¡¡¡no hay gente!!!

Claro está que existen académicos e intelectuales católicos "ortodoxos" pero ya están pedidos casi todos (por la Sedes Sapientiae, la Universidad de Piura, la Católica San Pablo, la Santo Toribio de Mogrovejo y la Facultad de Teología de Lima).

Recordemos que el frondoso árbol de la intelectualidad católica en el Perú fue podado en los 60s por los Jerarcas, entusiastas difundidores del estéril y secularizante islam sociológico del Padre Gutiérrez o simplemente enemigos de todo cuanto oliese a inteligencia, verdad y belleza.

Y si esta ausencia de capital humano acarrea la desaparición de las facultades humanísticas y de los fecundos fondos editoriales, pues bienvenido IDAT-Vichy, a formar ujieres para San Dionisio Romero y las Mineras, y que nos lleve el Diablo.

Por eso creo que no hay que despreciar la posibilidad de un "concordato" entre el Arzobispado y la PUCP, aun si provisional, porque no habría nada peor que ser derrotados por la Victoria.

Continuará...

viernes, julio 24, 2009

El Eterno Retorno del Sacristán Serrano

Nuevamente retornamos a la brega bloggística en este espacio sedicente y lábil de las ondas procelosas de la red.



"Los tiempos pasan, las generaciones mueren, sólo Dios permanece", rezaba el viejo apotegma de monseñor Bossuet (que el piadoso Angulo mandó labrar en su capilla, ahora Iglesia, en La Pampilla, camino al Cementerio de La Apacheta, en Arequipa); y así, la breve vida que es un año ha corrido con premura inusitada, muriendo gentes, ideas y ensoñaciones y permaneciendo sólo la presencia misteriosa de nuestro Numen Redentor.



Hace algunos días era enero y ahora estamos en julio, y atisbamos ya los fuegos crepusculares de esta danza duodenaria de los meses.



En cierto momento, Goethe pone en labios de Fausto una expresión, que condensa la relación trágica entre el hombre moderno y el Tiempo: Si pudiera decirle a este instante, ¡detente! ¡eres tan bello!



Nosotros, los Hijos de la Iglesia, tenemos la Eternidad, gracias a Dios, y la gracia de Dios para alcanzarla, aun en las pequeñas cosas, precisamente a través de las pequeñas cosas, pues nuestros actos no mueren, no pasan, sino quedan, para salvarnos o hundirnos, el Día que sea la suma de todos los Días, la Suma de todos los Tiempos.



Y así nos salvamos del horror y la angustia.



En fin. Toda esta reflexión viene a propósito de nuestro eterno retorno (cada vez más peligrosamente pagano, ¡Dios nos libre!) pues volvemos a las andadas después de nuestros usuales abandonos de la bitácora.

Un abrazo a todos los lectores que todavía merodean por las inmediaciones de la Sacristía. Hemos abierto de nuevo la puerta y la chimenea ya está prendida.

Si la Acedia no nos mata trataremos los siguientes temas en próximas entradas:

1) El Lío de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que parece entrar en trance de resolución, porque algunas barbazas apostólico-guevaristas ya están entrando en remojo.

2) El nuevo panorama del cultivo de la liturgia romana clásica en nuestra Patria y en el Mundo, bastante distinto al que existía cuando la Sacristía apareciera en el año 2006.

3) Presentar personajes católicos desconocidos de ayer y hoy, para entretenimiento y edificación de nuestros lectores.

4) Dar un punto de vista sobre un tema ya viejo y local: el llamado lío de los "Metapolíticos", una de las últimas manifestaciones del Barroco Mestizo en el Perú.

5) Desarrollar temas antropológico-literarios sobre aspectos menores del espíritu, como el tedio, el ocio, el negocio y la comida.

6) Otras cosas más.

Sin más, queridos lectores, los dejo con un interesantísimo artículo de nuestros amigos de la Asociación Roma Aeterna, sobre un tema entrañable: los tiempos aurorales de la lucha por la restauración litúrgica en el Perú.

Finalmente, rogaría a los lectores que me den indicaciones acerca de cómo resolver el engorroso asunto del interlineado en el blog, que a veces es muy estrecho y destruye el estilo característico de "El Sacristán Serrano".

No sin antes rogarles de manera extremadamente pordiosera que tengan presente en sus oraciones al editor de esta inmunda covacha, nos despedimos.

¡Hasta los posts!