jueves, agosto 27, 2009

Mis (nuevos) dos centavos sobre el lío de la PUCP 2



Hacia una Solución Beneficiosa

En el siguiente post expondré algunas reflexiones tendientes a bosquejar una posible solución beneficiosa para el engorroso cûl de sac del lío de la PUCP.

Una solución beneficiosa. ¿Para la Junta Administradora de los Bienes de don José? Quizás, aunque no podría afirmarlo. ¿Para el grupo que controla actualmente la Universidad? No lo sé, pero al fin y al cabo, ese no es el punto. Sería una solución beneficiosa para el servicio de la causa de la Verdad, el Bien y la Belleza. Y por lo tanto, debiera satisfacer a ambas partes, que son católicas (démosle a don Malulo y a los suyos, cierto beneficio de la duda).

La tolerancia, como sabemos, no es una virtud. Ni mucho menos una creencia, a no ser quizá la creencia de los que no creen en nada, como diría el gran Chesterton. Y está subordinada, por tanto, a virtudes teologales como la Caridad y a virtudes cardinales como la Prudencia, siendo que si lanzada "así-sin-más" sin el concurso de las virtudes ni de la razón, puede acabar siendo gravamente perjudicial no sólo al bien común sino a la salvación de las almas. La expansión de la revolución, la tiranía del relativismo y la licuefacción generalizada de la coherencia doctrinal dentro de la Iglesia así como de su autoridad y magisterio, constituyen notables exempla de como el acto de tolerancia por sí mismo cumple la misma función que un arma o una herramienta, que usado en una circunstancia adecuada puede tender a un bien mayor relativo, pero que convertido en un ídolo inmanente y ciego -ajeno a razón y virtud- acaba siendo una Guillotina Maligna adversa a todo cuanto es bueno y decente en el mundo.

Recordemos algo fundamental: El Error no tiene derechos. Y eso está tan claro como que la oscuridad jamás producirá luz o la mentira, verdad, eo ipso. Pero dado el estado moral presente del nombre (signado por la caída), muchas veces lo mejor es enemigo de lo bueno. Eso lo dice hasta el Aquinate. Porque no vaya a ser que estemos edificando Torres sin cálculo previo y armando Ejércitos con tropas menguadas (Lc. 14, 25-33). Hacerlo sería de necios.

La realidad es que muchas universidades católicas en el Perú forman marxistas. Ya sea marxistas de Karl o ya sea marxistas de Groucho, especialmente en aquello de "¡Estos son mis principios! Si no le gustan, ¡tengo otros!" o en "No me malinterprete, señorita, mi interés en usted es puramente carnal". Los unos, reconvertidos ahora en "estudiosos de la cultura" o "posmodernos" o "teólogos de la liberación"; los otros, reconvertidos en fabricantes de Monstruos de Computación o en piadosos ganapanes.

¿Cuál es la solución para esta situación tan trágica?

Pues recuperar el verdadero sentido de la Universidad.

Uno de los más grandes daños de la Reforma Agraria velasquista fue asestar un golpe mortal al mecenazgo católico más desinteresado. Este factor impediría una reacción católica significativa durante el turbulento maremágno posconciliar, ahondaría la fractura de la intelectualidad católica en el Perú (junto con la "Hermenéutica de la Ruptura" y las teologías progresistas) y traería sólo ruina a una sociedad ya caracterizada por la debilidad de la cultura de la donación y del mecenazgo. El viejo hidalgo rural (no hablo aquí de los gamonales de horca y cuchillo, casi todos militantes del masónico Partido Aprista en la sierra sur, ni de los semi-bestiales y cuasi analfabetos rancherones, representados en la literatura arguediana por el figurón caricaturesco pero efectivo de don Bruno) de las zonas agrícolas más cercanas a la civilización, estaba más predispuesto por su naturaleza rentista a comprender la gran importancia de la contemplación y de las artes liberales. Pero la revolución reemplazó a estos personajes con los Magnates de la Sustitución de Importaciones, mitad gerentes yanquis, mitad burócratas peruchos, pensando en costos y beneficios en un mercado-campana de cristal. Y para arrancarles un cobre, la única alternativa era agitar con frenética insistencia el espantajo del Comunismo.

IDAT y más IDAT, hasta las estrellas.

Por todo lo anterior, consideramos -muy modestamente y siempre teniendo en cuenta la distancia sideral entre la covacha del Sacristán y el Solio de Santo Toribio-, que es menester alcanzar un acuerdo negociado y discreto, basado en los siguientes puntos:

1) Foto buena onda de abrazo peruviano con palmadita entre Malulo y Monseñor: Considerando que el asunto tiene lugar en la Civdad de los Reies del Perú y que es costumbre de esa comarca el abrazo restaña-puñaladas y el yo te estimo ante los flashes, tendrá que ser el primer punto del appeasement la foto de rigor. Monseñor -Dios mediante- tendría que tener a la PUCP entre la espada y la pared, y luego, graciosamente, accedería a un acuerdo. Si le parece demasiado extremo, pues que nombre a un Obispo Auxiliar o Vicario de línea confiable como proxy ante la PUCP. Malulo, si gusta, podría hacer lo mismo con su propio proxy.

Una vez tomada la foto se procederán a implementar -con discreción- los puntos negociados:

2) Un statu quo aceptable para todos: Representado por la proscripción absoluta de cualesquiera actividades pro-gay o pro-aborto en el campus, así como cualesquiera auspicios institucionales, académicos o colaboraciones con tales eventos por parte de la institución. Me parece que eso ya está dándose de alguna manera. Revisión de los cursos de teología para asegurar enfoques más aceptable (Roma no se edificó en un día, y mucho menos se reconstruirá en un plazo similar).

3) Establecimiento del Colegio Mayor de Santa Rosa de Lima: Monseñor, demostrando su gran desprendimiento, dejará que los señores de la PUCP sigan -mal que bien- administrando y decidiendo el rumbo del resto de la Universidad como mejor les parezca. A cambio - y como iniciativa puramente de la PUCP- se establecerá dentro de la universidad y con categoría de facultad, un Colegio Mayor de Letras, bajo la advocación de Santa Rosa, destinado a ofrecer un Bachillerato general en Letras, siguiendo el ejemplo de esa maravilla llamada Thomas Aquinas College. Ahí, con el concurso de profesores humanistas de Europa y Estados Unidos -traídos gracias a la generosidad de las Autoridades de la PUCP, aliviadas porque fuera de las puertas del Colegio podrán seguir tranquilos con sus labores pecuniarias y sus ritos liberales de baja intesidad-, se formará a un puñado selecto de jóvenes lumbreras destinado a ser la élite católica del Perú en el Futuro. ¿Los lineamientos? La educación clásica basada en un programa integrado de humanidades. ¿La administración? A cargo de una comisión que junte las pocas -pero existentes- figuras católicas intelectuales de valía en el Perú. Con este Colegio Mayor en sólo cinco años, el panorama (o mejor dicho, el páramo-rama) intelectual de la Iglesia Católica en el Perú cambiaría radicalmente.

4) Establecimiento de una Maestría y un Diplomado en Humanidades:

Estos posgrados estarían basados en experiencias análogas y enriquecedoras en países vecinos. Tendrían la función de iluminar humanísticamente en la medida de lo posible a los profesionales católicos con una carrera ya formada. Las demás maestrías de la PUCP seguirían como hasta ahora sin que nadie las perturbe. Y sin que nadie perturbe a la Maestría "católica".

5) Fundación "Riva Agüero":

Un fondo de becas de pregrado para el Colegio Mayor y para los posgrados de Humanidades, financiado por la generosidad de los señores PUCP, para alumnos católicos talentosos, a arbitrio de Monseñor.

6) A Pan y Manteles con Todos:

Apaciguado todo, creado un Colegio Mayor y una Maestría valiosos y mientras la "mosca" (llamada también "pasta" o "vil metal") siga circulando, a pan y manteles con todos. Todos nos amamos y respetamos, "somos familia", pero juntos y no revueltos. Que sigan ellos con lo suyo, que sigamos nosotros con lo nuestro. Si logra formarse una pusillus grex de intelectuales católicos ortodoxos y humanistas para el Perú, Riva Agüero, la Iglesia, los Trascendentales y Dios estarán satisfechos.

sábado, agosto 08, 2009

"Ahora debemos ayudarnos mutuamente a ganar el Cielo"



La Belleza de la Santidad y la Santidad de la Belleza.

Nada más ni nada menos.


Tu Felix Austria, nube!