viernes, septiembre 04, 2009

Ecce, Sacellarius! Tres años de El Sacristán Serrano



Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque

NICOLÁS GÓMEZ-DÁVILA

Hoy, El Sacristán Serrano cumple tres años como Profeta de Desventuras.

En los últimos tres años han pasado muchas cosas -algunas de ellas bastante inverosímiles, aun para los que podemos alcanzar algo del polvo sibilino de lo clásico y de lo católico (y de lo católico clásico, sobre todo).


Quién diría que después de asumidas estas ideas irían en poco tiempo recibiendo el creciente asentimiento de los tiempos. Y de Roma, caput mundi.


Pero en fin: ¡un gran abrazo a la distancia a todos nuestros nobles lectores! ¡A ellos nos debemos!

Un Gracias del Tamaño del Mausoleo de Halicarnaso por haber sido para nosotros un alma externada, un corazón compartido y una atenta oreja anhelante.

Decía Gabriel Marcel que amar a alguien era decirle: ¡no morirás!

Nobles Lectores: ¡No morirán nunca!

LAVS DEO VIRGINIQVE MATRI


jueves, septiembre 03, 2009

Levántate, resplandece






La canción de Isaías (60,1). Una de mis all time favorites de Palestrina.

¡Levántate, resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre tí!

¿Los recuerdos? Noches de jetlag en el frío de junio, en el frío gélido de junio -frío que era anáfora y pleonasmo-, enfardado como el personaje de Un antiguo manuscrito, en compañía de la versión dirigida por el gran Bartolucci, con voces broncas y antiguas, reverberando las bóvedas de la Capilla Sixtina de Pío XII. Gripe. Estudios lánguidos y curiosos de Gruzinsky y Todorov. Cerros rojos y luminosidades enceguedoras. Y unas semanas antes, un Corte Inglés gigantesco en Barcelona, paraíso de aluminio y plástico ante el inminente Misterio de las Ocho de la Tarde.


Misterio inmenso para un tropical extremo que venía de donde en esos mismos momentos habitaba el Invierno.

Surge, Illuminare pertenece al propio de la Fiesta de la Epifanía.

Pero, ¿qué falta para Epifanía?